Cambios

Si hay algo que he aprendido en estos años es que soy muy buena adaptándome a los cambios y esto la verdad es que es algo que facilita mucho la vida.

Tomar decisiones importantes me lleva mucho tiempo, como cuando decidí cambiar de vida y dejar mi trabajo. Fueron tres años de proceso interno (como les digo, soy lenta de combustión), pero en cuanto lo veo todo claro me pongo las pilas y voy como una locomotora hacia mi objetivo. Así que aunque pueda parecer que actúo de manera impulsiva en ese momento, llevo muuuucho tiempo dándole vueltas en mi cabeza a lo que me traiga entre manos.

Por ejemplo, pasaron siete años  hasta que me di cuenta de que la distribución de mi salón no era la adecuada (como les digo, me lleva un buen rato tomar decisiones). En el momento que veo la luz sobre algo, se acaba mi proceso de rumiado interno y necesito ejecutar cuanto antes, ¡ya!, ¡ahora mismo!. Esa misma tarde fui a Ikea, compré los muebles y asunto zanjado.

Cuando dejé mi trabajo, ese en el que estaba tan calentita, fue un poco así también. A finales de 2009 tuve el primer click en mi cabeza, la primera señal de alarma, que me dijo: “Patricia, así no te puedes sentir por culpa de un trabajo”. Afortunadamente lo oí, fui consciente, mi mente se activó y se puso a barruntar.

La vida me puso por medio a Anne Baurain, la coach que me ayudó a empezar a ver con claridad lo que quería (vivir de mi creatividad) y, sobre todo, a comenzar a tomar acción para dirigirme hacia mis objetivos. Mi mente, por aquellos momentos menos entrenada a los cambios, estuvo luchando contra el miedo a dejar la zona de confort, las circunstancias y todo lo que se le puso por medio hasta que un día dijo:  “ya está, hoy es el día, ya estás preparada. Ponte el paracaídas y lánzate”. Y allá que me fui.

Pasaron tres años desde el “click” hasta que tomé la decisión más importante de mi vida, pero a los dos días de empezar mi nueva etapa ya me sentía totalmente adaptada en mi nuevo rol de fotógrafa, a mi vida libertina. Mi clave ha sido entender que la vida son etapas y, normalmente, cuando salgo de una etapa cierro bien la puerta (¡esto es muy importante!) para no dejar hilos sueltos y no volver atrás. Dejar las cosas en orden cuando acabas una relación, una etapa laboral, o lo que sea, te da mucha tranquilidad. No es que sea una desapegada, que no lo soy, simplemente me encantan lo retos que implica el cambio, así que me ilusiona mucho más lo que tengo por delante que lo que dejo atrás. A las personas importantes que voy conociendo en las diferentes etapas de mi vida siempre me las llevo conmigo, pero lo demás (el cargo, el sueldo, el despacho, …) los dejo allí, colgado en el perchero.

También me pasó con mi estudio. Lo soñé hasta tenerlo, lo tuve, lo disfruté, fui feliz en el él, hasta el día en que decidí que me hacía más feliz estar más ligera, sin cargas y con menos obligaciones.  Ese día cerré las puertas y me volví a instalar en mi casa. Y aquí estoy, feliz, disfrutando del abrazo de mi hija cuando llega del cole y ella disfrutando de que estoy más presente, hasta que llegue el siguiente cambio…

Y tú, ¿cómo vives los cambios en tu vida?. ¿Te resistes a ellos o te dejas llevar?

¡Me encantaría que compartieras tu experiencia para que sigamos aprendiendo juntos!

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Y recuerda, ¡la vida es un viaje! Disfrutémosla cada día.

Nota: Les dejo con este post que escribí justo cuando iniciaba mi nueva etapa laboral, en Febrero de 2013. Lo titulé “Tiempo de creer en mi” y resume muy bien cómo me sentía en ese instante tan decisivo de mi vida.

“Durante dos años estuve preparándome para este momento. Tomar una decisión difícil que pensaba que no iba a poder asumir y que cambiará muchas cosas en mi vida.El pasado 31 de enero comenzó mi nueva vida. Abandoné la zona de confort y salté al vacío. Dejé la comodidad de un trabajo estable a cambio de sentirme viva. Aposté por mí. Decidí que tengo mucho que demostrarme a mí mi misma, que tengo una parte creativa que desarrollar y que, sobre todo, quiero disfrutar con todo lo que hago y con mi familia y amigos.Pero llegar hasta aquí no ha sido fácil. He tenido que darme cuenta que algo no funcionaba dentro de mí. He tenido que hacerme muchas preguntas sobre lo que fallaba y acerca de lo que realmente deseaba. He tenido que asumir mis respuestas. Procesarlas. Madurarlas. Vencer mis miedos. Y, finalmente, encontrar el momento adecuado.Ha sido un proceso muy enriquecedor, que me ha ayudado a retomar las riendas de mi vida, desarrollar mis capacidades y prepararme para disfrutar a tope de esta nueva etapa, sin miedos, sin ponerme límites, dejándome llevar.Ayer escuché en la radio acerca de la sincronicidad. Una psicóloga hablaba de que son casualidades que tienen impacto en nuestra vida. Carl Gustav Jung lo definía como «la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera causal». A mí me ocurren “sincronicidades” de estas muy a menudo. Es como magia, pero de la buena! A finales de 2010 recibí un email de una persona que había estado trabajando en un productora con la que tenía contacto. Se despedía para iniciar una nueva etapa profesional. Meses más tarde recibí otro email de ella. Se trataba de un email de presentación de su nueva carrera profesional como coach enfocado a mujeres emprendedoras y creativas. Al leerlo sentí que lo que ella ofrecía encajaba perfectamente con lo que yo comenzaba a sentir que andaba buscando y di el paso. Vencí mis primeros miedos. Trabajé con ella durante seis meses. Meses en los que me sorprendí a mí misma al descubrir cómo me veían los demás, con qué es lo que realmente deseaba hacer y al verme capaz de superar muchos de los miedos que me bloqueaban. Y me puse en acción, comenzando a dar todos esos pequeños pasos que hay que dar hasta llegar a tu objetivo. Pasito a paso han pasado dos años en los que han surgido nuevos obstáculos que he tenido que superar pero que finalmente me han llevado hasta la meta.Y, de repente, una mañana despiertas y sientes que ya estás preparada. Que no hay miedo. Que tienes plena confianza en ti y en tus capacidades. Y das el paso.Y aquí estoy, feliz, en mi nueva vida. Disfrutando del momento. Con confianza en que voy a encontrar mi nuevo camino. Permitiéndome a mí misma reinventarme. Apostando por mí, como profesional, como persona, como madre, como esposa, como hija, como hermana, como amiga… Reencontrándome con la persona que soy y que estuvo oculta durante un tiempo. Ahora es el tiempo de creer en mí. ¿Me acompañas en mi aventura?”

5 comentarios sobre “Cambios

  1. Hola Patri,
    Sabes que yo te entiendo perfectamente! La vida consiste en etapas y me encantan los cambios que una misma se busca. Un abrazo fuerte y a seguir a re discubrirnos.. pero siempre con el apoyo emocional de nuestros seres queridos.

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    1. Muchas gracias, Antje!! Creo que los cambios son siempre enriquecedores y nos ayudan a crecer. Sin duda, si uno elige el momento del cambio es más fácil asumirlo que cuando te viene impuesto por las circunstancias, pero siempre nos hará aprender, mejorar. Y sí, tener gente que te apoye es muy importante! Un fuerte abrazo!!!

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    1. Muchas gracias Anne, andamos juntas los primeros pasos de nuestras nuevas vidas y ahora volamos libres. Sin tu ayuda, no hay duda que habría tardado muchísimo más tiempo en salir de mi zona de confort. Así que GRACIAS!!!!! Un abrazo!

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