Celebrando la vida

Esta es una de mis frases de guerra, porque siento que la vida es muy corta para perder el tiempo y que no hay que esperar a que ocurra algo extraordinario para celebrarlo.

Hace ya casi veinte años que nos convertimos en marido y mujer. De la ceremonia, celebrada en la capilla del antiguo Colegio de las Asuncionistas (donde había estado interna mi abuela Andrea) se me grabaron a fuego las palabras del sacerdote en la homilía en la que nos invitaba a celebrar las pequeñas cosas, los pequeños logros y no esperar sólo a las fechas puntuales o grandes acontecimientos, así que intento aplicarlo siempre que puedo.

Como mi madre bien sabe, en mi casa hay poco o nada que aguarde a ser estrenado para una ocasión especial. Siendo fiel a mis preceptos, me invento cualquier ocasión para sacar la vajilla o la cristalería buena (y eso tiene consecuencias, ya que las copas han ido mermando con los años y celebraciones varias, pero ha valido la pena), pongo mantel de tela siempre en la mesa (a pesar del riesgo de manchas ) y descorchamos una botella de vino sin excusa cuando nos apetece.

Así que mi hija no va a tener nada sin estrenar aguardando a su ajuar, salvo algunas toallas de lino y mantelitos bordados de Madeira, que no tengo ganas de estar almidonando. Lo que tendrá serán muchos buenos recuerdos de comidas y cenas compartidas con amigos y familia.

Yo no soy de las que planifican mucho su vida (¡mi día a día sí, pero la noche antes!), sino que me gusta fluir con ella y dejarme sorprender. Normalmente no suelo saber que es lo que estaré haciendo o dónde estaré dentro de un mes, a no ser que tenga un trabajo cerrado o una cita médica. Así que me incomodan los compromisos a medio y largo plazo. Me gusta más vivir espontáneamente e ir resolviendo sobre la marcha.

La única fecha que tengo siempre cerrada en mi agenda, y que es inamovible, es el 25 de Septiembre, el día del cumpleaños de mi hija. Esta es una fecha en la que sí o sí tengo que estar en mi casa, ya que es la celebración más importante de nuestra familia.

El cumpleaños de Irene ha tenido desde su primer año consideración de evento. Para celebrar su primer año de vida monté un cumple-brunch en mi casa (o lo que es lo mismo una fiesta de cumpleaños en la que serví un brunch, mitad desayuno, mitad almuerzo), del que ella por supuesto no se enteró. Fue tal el despliegue que monté en mi casa, con unos treinta invitados y menú para niños y adultos, que me pasé varios días cocinando, moviendo los muebles del salón y preparándolo todo. Porque, por si fuera poco, me lo tomé tan a pecho que hasta amasé y horneé yo el pan de los bocadillos (si te digo yo que sirvo para un roto y un descosido). El brunch se convirtió en almuerzo y se prolongó hasta la cena, así que valió la pena el esfuerzo.

Después hemos seguido innovando cada año, tratando de escapar de los odiosos parques de bolas. Hemos tenido de todo: fiestas familiares campestres en la casa de Guamasa, paseos en poni, carreras de sacos, cursos de cocina, búsquedas del tesoro en inglés, tirolinas, talleres de slime … Sin duda, puedo decir que he profundizado bastante en el mundo de las celebraciones infantiles y muchas amigas me preguntan por ideas para celebrar los cumpleaños de sus hijos porque nosotras siempre hacemos algo original. Todo esto supone una carga de trabajo añadida al siempre estresante mes de Septiembre, así que se pueden imaginar que cada año deseo que llegue el cumpleaños de mi hija para disfrutarlo a tope, que pase de una vez y coger fundamento.

Pero para celebrar la vida no hay que montar un evento, ni una gran fiesta, ni tirar la casa por la ventana. Un desayuno tranquilo de domingo, unas copas de vino y un trozo de queso, una tarta casera, una cerveza contemplando el atardecer… cualquier cosa hecha con amor sirve para poner un poco de sal a la vida y para celebrar que amanecemos un día más en este planeta, que ya es bastante.

Y tu, ¿esperas a las fechas señaladas para celebrar o eres de l@s mí@s? ¿te complicas mucho con las celebraciones o eres práctic@?

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¡Y no te olvides de dejarme un comentario para que sigamos aprendiendo junt@s!

Y recuerda, ¡la vida es un viaje! Disfrutémosla cada día.

4 comentarios sobre “Celebrando la vida

  1. Cariño, como siempre tan maravillosa. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Vivir momento a momento pues los años se van volando y son las vivencias con lo que te quedas.
    Mis copas y vajilla también han ido mermando, pero que nos quiten lo bailado😁
    Yo también organizo unos cumpleaños a mis hijas impresionantes, comienzo con el de Aurora el 23 de noviembre y acabo con el de Alba el 15 de enero. Y entre medio, Nochebuena, navidad, fin de año y reyes. Un tute de tres meses😂😂
    Yo prefiero siempre fiestas con familias y amigos y busco como tú, actividades divertidas, educativas y originales.
    Espero que hayan pasado un feliz día de cumpleaños.
    En casa mi madre también nos lo hacía y son recuerdos que se quedan para siempre.
    Muchos besitos de chocolate guapa.❤️❤️❤️

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