Dejarse llevar

Hoy quiero seguir explorando la puerta que abrí la semana pasada, la creatividad. Y es que cuando uno le abre las puertas y la deja entrar en su vida deja de tener el control sobre qué pasará.

Esto puede darle miedo a todos aquellos que quieren tenerlo todo bajo control, pero es que la vida es más rica cuando nos dejamos sorprender por ella.

Yo lo único que tenía claro hace ocho años cuando me atreví a empezar a soñar es que quería vivir de mi creatividad. Imagínense, ¡tremendo desvarío!. Yo que tenía mi buen puesto, mi buen sueldo, mi estabilidad, mi prestigio, quería tirar todo por la borda para pintar pescaditos y sacar fotos. Un disparate en toda regla.

Afortunadamente hice caso a mi instinto y persistí en mi objetivo. Cerré con llave la etapa anterior y me enfoqué con ilusión en la que se abría ante mí. Una etapa de crecimiento y aprendizaje.

En principio yo había dejado mi trabajo para lanzarme a emprender con mi marca La Casa de La Playa y seguir produciendo ropitas para niños y alpargatas pintadas a mano, que era lo que había alimentado mi creatividad desde 2004, pero la fotografía se metió por medio y le dio un codazo a ese proyecto dinamitándolo en un plis plás.

Lo que les decía al principio, que la creatividad coge el timón y cambia de rumbo cuando le apetece y nosotros somos meros observadores.

Ya les he contado en otro post, como nació La Casa de La Playa y cómo la fotografía volvió a mi vida de repente para instalarse y convertirse en mi profesión, en mi medio de vida y en un elemento de crecimiento. A través del visor de mi cámara he podido explorar el mundo, descubrir qué hay más allá del físico de una persona, entrar en la intimidad de las familias, deleitarme con lugares con alma… Un regalo que nunca imaginé que iba a recibir.

Pero con los años las imágenes se me han ido quedando cortas para seguir expresándome y necesito seguir explorando, aprendiendo, sumando. Desde que era niña siempre me ha gustado escribir. Escribía cuentos, poesías y quería ser periodista. Tal era mi vocación que el regalo de Comunión fue una máquina de escribir. Pero la vida da vueltas y vueltas y tomé el camino largo para, muchos años después, terminar estudiando Periodismo por el sólo hecho de cumplir mi sueño infantil, sin ninguna intención de ejercerlo.

Desde que tengo web, siempre he reservado un espacio para contar algunas historias, esas que salen desde dentro. Nunca he utilizado mi blog para posicionar mi web o para vender mi trabajo, sino para compartir emociones, experiencias. Pero siempre lo hacía de forma esporádica, cuando tenía algo que compartir, hasta que en febrero de este año me lancé a escribir este blog y publicar semanalmente como un ejercicio personal para mejorar mi escritura.

Lo que pensaba que se me podía hacer un poco cuesta arriba, se ha convertido en un estímulo semanal. Me encanta que llegue el miércoles y sentarme delante del ordenador para ver qué se me ocurre contarles para publicarlo el viernes. Y es que esto tiene sentido porque hay personas al otro lado que me regalan un poco de su tiempo cada semana y son mi motor para seguir escribiendo.

Y volvemos al inicio, a los caminos inescrutables de la creatividad, que se va filtrando como el agua por cada rendija que encuentra. En estos últimos meses estoy dejando que descanse mi cámara, que bastante ha trabajado estos años, dejando que la mirada se relaje para que vuelva a sentir cosquilleos cuando vuelva a fotografiar (que deseo que sea pronto) y paso mis días frente al ordenador escribiendo. Sí, porque sin buscarlo, la escritura ha entrado en mi vida para seguir descubriéndome que tengo nuevos caminos que explorar. Para mostrarme que mi búsqueda no ha terminado.

Y tu ¿dejas que la vida te sorprenda?, ¿por qué caminos te ha llevado la creatividad?

Gracias por haber llegado hasta aquí. Si te ha gusta este post, regálame un me gusta y si deseas seguir recibiendo mis publicaciones, subscríbete a mi lista y así no te perderás ninguna de mis novedades. ¡Prometo traer siempre un poco de inspiración y luz a tu buzón!

¡Y no te olvides de dejarme un comentario para que sigamos aprendiendo junt@s!

Y recuerda, ¡la vida es un viaje! Disfrutémosla cada día.

6 comentarios sobre “Dejarse llevar

  1. En la vida hay que dejarse llevar, sin medir tanto tus pasos o dejando de planificar tanto, al fin y al cabo, sólo la vivimos una sola vez y mejor es disfrutándola que ofuscados por no haber logrado las cuadrículas que teníamos para esa u otra semana. 😉 soy de las tuyas.

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