Un mundo nuevo

Hace unas semanas nos metimos en casa pensando que en 15 días volveríamos a nuestras vidas y seguiríamos con nuestros planes. Después de siete semanas en casa vamos siendo conscientes de que lo que nos espera ahí fuera no será lo mismo que dejamos.

Y no será lo mismo porque nosotros habremos cambiado, porque nuestras circunstancias son diferentes, porque no somos dueños de nuestra libertad…

Tenemos ante nosotros un mundo nuevo: una nueva forma de convivir, de relacionarnos, una economía cercenada, un Estado que da de comer a la mitad de la población (entre funcionarios, ertes, parados y ayudas sociales)… Y una amenaza persistente que nos mantiene a todos pequeños y sumisos, presas del miedo.

Ante este panorama apocalíptico yo he apostado por mantenerme positiva, cogiendo las riendas de mi futuro, decidiendo en qué quiero invertir este tiempo de espera.

Siento que ha sido una época muy productiva, en la que he vibrado muy alto, con muchas ideas bullendo en mi cabeza. He tratado de sobreponerme a las circunstancias que nos rodean para tratar de pensar un poco más allá. Tenemos la oportunidad de mirar ese mundo nuevo con cierta distancia y prepararnos para cuando salgamos ahí fuera. Yo he decidio explorarme, formarme, tejer redes de apoyo y aportar todo mi valor a mis clientes.

Tenemos que pensar diferente. No podemos seguir haciendo lo que hacíamos antes sin tener en cuenta las circunstancias que nos rodean.

Hacer de este mundo nuevo algo bueno está en nuestras manos. Ser flexibles y solidarios con los negocios que abran y apoyarles sin exigirles más de lo que nos puedan ofrecer; unir fuerzas entre profesionales y pequeños negocios para dar pasos juntos que nos permitan ser más fuertes; aprovechar las limitaciones de movilidad para redescubrir la maravillosa tierra en la que vivimos; medir cada decisión de consumo que hagamos para que ayude a los pequeños empresarios que mantienen la economía…

Cuando salgamos a la calle hagámoslo conscientemente, respetando las medidas de distanciamiento y sabiendo que cada acción que hagamos contribuye a la reconstrucción de nuestro mundo. Pensemos cómo queremos seguir viviendo, qué es importante para nosotros, qué negocios no nos gustaría que desaparecieran, cómo queremos alimentarnos, con qué prendas nos queremos vestir… Tenemos que poner en movimiento la economía y hacerlo de manera estratégica rediseñando nuestro modelo de consumo, contribuyendo a que los pequeños negocios puedan abrir sus puertas y mantener el empleo y que nuestro planeta pueda seguir respirando.

Seguramente con el tiempo nos meteremos en nuestras rutinas, en nuestras prisas y ocupaciones y se diluirá en nuestra memoria la consciencia, los aplausos, la complicidad con nuestros vecinos, la solidaridad… Parecerá que hemos vuelto a la normalidad, pero estaremos viviendo en un mundo nuevo. Aprovechemos este momento para que sea mejor que el que teníamos.

Y a tí, ¿qué es lo que te gustaría que no se perdiera?, ¿cómo podrías contribuir a reactivar conscientemente la economía?

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Y recuerda, ¡la vida es un viaje! Disfrutémosla cada día.

Un comentario sobre “Un mundo nuevo

  1. Excelente reflexión!!!, ojala nos llegue a todos y la pongamos en práctica, no olvidemos nunca lo vivido en este tramo y lleguemos a tener un mundo mejor.

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