Pequeñas cosas que nos hacen felices

¿Hay algo más relajante que escuchar el chapoteo del agua? Para mi, que soy de mar y para quien una buena ducha es medicina, escuchar el sonido del agua corriendo es como un bálsamo para mi siempre inquieta mente.

Llevo años obsesionada con los patios de Marrakech. Esos lugares donde el agua tiene tanta importancia, con sus albercas y sus fuentes. Lugares que invitan a la calma, a la contemplación de la belleza, al deleite de los sentidos…

Hace ya cinco años fui por última vez a Marrakech y aún recuerdo el frescor del baño en la alberca del riad Dar Justo en un día de mucho calor, los pétalos de rosas rojas flotando en una fuente de marmol, el humeante té con pastas frente a una alberca, el frote con el guante de crin en un hamman, el olor a azahar en el ambiente… La vida girando alrededor del agua y de esos patios desde los que se escucha la llamada a la oración.

Llevamos años queriendo tener una fuente. Una fuente que nos hiciera revivir las sensaciones vividas en esos patios que descubrimos por primera vez en 2006.

Años fijándonos en todas las fuentes que íbamos encontrando por las tiendas. Pero ninguna nos satisfacía. O no tenía el sonido adecuado, o el diseño no nos gustaba, o se pasaba de presupuesto. Siempre había un pero.

Durante el confinamiento mi marido hizo un pedido a Aliexpress (podría haber ido a comprarlo al chino del barrio, pero a él se ve que le hace ilusión). Mandó a pedir un pequeño motorcito para hacer una fuente. Y después de una década soñando con poder escuchar el relajante sonido del agua en mi terraza, se hizo la magia. Con una ensaladera metálica y una pequeña bomba de agua nuestra terraza se ha convertido en mi edén marroquí soñado. ¡Qué fácil era lograr lo que buscábamos y cuánto tiempo nos ha llevado llegar hasta este momento!

Y es que en las fuentes, como en la vida, las soluciones a nuestros problemas o a nuestras necesidades están ahí delante nuestro, pero nos negamos a verlas o no las encontramos hasta que estamos preparados.

Así que, ahora que no puedo coger un avión para perderme por las calles de la Medina buscando patios, soy feliz sentándome en mi terraza, vestida con mi caftan, y disfrutando del sonido del agua que me calma y me apacigua.

Pequeñas cosas que nos hacen felices…

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Y recuerda, ¡la vida es un viaje! Disfrutémosla cada día.

2 comentarios sobre “Pequeñas cosas que nos hacen felices

  1. Que rico es el agua, en la ducha, en el mar, en un rio, en la lluvia… me encanta ese sonido. Y como no podía ser de otra manera tambien llevo tiempo buscando esa fuente para tener ese sonido en casa :)))

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