Jacío

Hay palabras que según la Real Academia de la Lengua Española (RAE) no existen, pero que están vivas en nuestros recuerdos, en nuestras conversaciones familiares o en nuestro día a día.

Jacío es una de ellas. Esa palabra, que según la RAE no tiene definición, es para nuestra familia ese momento en el que el mar está en calma entre una serie y otra de grandes olas. Ese momento en el que aprovechábamos para meternos en el Caletón del Golfo cuando el mar arreciaba. Cuando mi abuela Andreíta se agarraba a su cuerda y nos dábamos un baño refrescante esperando el momento en que las olas comenzaran a romper de nuevo contra el muro y tuviéramos que salir a esperar la próxima calma mientras comíamos uvas mojadas en agua de mar.

Hace unos meses, mi amiga Hilda Davara, en unos de sus cariñosos mensajes sobre alguno de mis post, me la nombró y me dijo que tenía que escribir sobre esta palabra. A ambas nos encantó saber que no era una palabra moribunda, sino que en ambas familias estaba vivita y coleando.

Buscando me la he encontrado en el Diccionario básico de canarismos, de la Academia Canaria de la Lengua, y allí la definen como:

1. m. Calma momentánea del mar, que se produce en las proximidades de la orilla tras un continuado oleaje. Había que esperar a que hubiera un jacío para poder meter el barco en la playa.
2. m. Escampada en el llover. Cuando haya un jacío, vas a la tienda y compras el pan.
3. m. Fv, GC, Go y LP.  Cese momentáneo de una actividad laboral. En un jacío de las ventas, se echaba un cigarrito.

Hoy comenzará para mí un jacío, un tiempo de calma. Necesito parar unos días para prepararme para las mareas del Pino de Septiembre. Flotar, zambullirme, refrescarme en el océano Atlántico. Embadurnarme de arena, salitre y perder la vista en el horizonte. Clarificar mi mente para los cambios que se avecinan, para los retos que voy a tener que asumir en los próximos meses y que me ilusionan, aunque me saquen de mi zona de confort, porque no entiendo la vida sin evolución permanente.

Así que aprovecho ahora que hay jacío para meterme en el mar y emborracharme de azul atlántico. La próxima semana les escribiré con el pelo ensalitrado y la piel acariciada por el sol.

Y tu, ¿conocías la palabra jacío? ¿Qué otras palabras moribundas utilizas? ¡Me encantaría que compartieras tu experiencia para que sigamos aprendiendo juntos!

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Y recuerda, ¡la vida es un viaje! Disfrutémosla cada día.

8 comentarios sobre “Jacío

  1. Yo no la conocía, pero la adoptaremos de inmediato. Otra marinera que me encanta es “jallo” , la gente de mar llama asi a los elementos que te encuentras flotando en la corriente y bajo el cual se protege la fauna. Cuando vemos un jallo siempre se nos acelera el pulso, tortugas, peces e incluso aves marinas lo utilizan para descanso y protección.
    En el Jacío, no estaría mal pillar un jayo de vez en cuando y dejarse cuidar. ❤️

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  2. Hola 🙂 Esos nuevos proyectos te van a salir muy bien. Yo con mis hijas uso muchos canarismos de mi infancia y que ya casi no se oyen: “no te alongues demasiado que te caes”, “le costó dormirse porque estaba enralada” y alguna más que ahora no recuerdo 🥰

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  3. Yo tampoco la conocía, bonita palabra.
    Disfruta mucho *mi niña* ,
    de la playa, del mar y del sol, cuidado que hace mucha *calufa*. Aprovecha el *jacío* para *margullar*. Y entre baño y baño unos *gueldes* unas *papas sancochadas con mojo* y una *garimba* fresquita😁.
    Nos vemos en septiembre 💕

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