La vida es un viaje

Destacadoniña en hamaca en blanco y negro

Hace poco más de seis años salí de mi calentita y confortable zona de confort para dedicarme a explorar mi lado más creativo, o lo que yo llamo La Casa de La Playa. Ha habido de todo en este tiempo: muchas alegrías, encuentros enriquecedores, viajes maravillosos, cientos de retratos, retos, desasosiego y ansiedad, inseguridad, superación, crecimiento… Una auténtica montaña rusa en la que he ido creciendo como profesional y como persona.

Estos años de vida libertina, o lo que es lo mismo, de vida como autónoma, han dado mucho de sí. Para mí han sido una etapa de aprendizaje y crecimiento continuo que me gustaría compartir con aquellas personas que estén en mis mismas circunstancias o que están pensando dar el gran salto, o simplemente que les interese crecer o inspirarse.

En este blog quiero hablar de emprendimiento y productividad, de cómo afrontar los retos que se me van planteando, de lo que he aprendido de mis tropiezos, de personas que me inspiran,  de los recursos que voy descubriendo…, pero también  de los lugares con alma que voy descubriendo a través de mi trabajo como fotógrafa de interiores y hoteles con encanto, y de mis viajes, para mí ¡la vida es un viaje!, mi tema favorito de conversación.

Pero antes de empezar, tendré que presentarme. Soy Patri Cámpora, fotógrafa, madre, esposa, viajera insatisfecha, curiosa, multiapasionada, amante de los lugares con alma y de las personas auténticas. Tengo 46 años y vivo en Tenerife. Hace seis años, en plena crisis de los 40 y en plena crisis económica, decidí saltar al vacío y  echarme a volar buscando mi voz, persiguiendo mis sueños y abrazando la incertidumbre.

La Casa de La Playa es mi refugio, el lugar en donde busco conectar con mi yo más auténtico, con mi esencia. El cómo lo hago ha ido cambiando dependiendo del momento (pintando sobre tela, creando libretas hechas a mano, haciendo fotos, escribiendo…), pero lo importante para mí es el porqué. Lo hago porque me gusta aportar belleza a este mundo convulso y cada vez más oscuro, y porque me gusta compartir mi tiempo con personas que me enriquezcan. A mi me gusta la luz, el blanco, las sonrisas, disfrutar con lo que hago, las personas positivas… y es desde ahí desde donde yo saco lo mejor de mí y de los demás. Las sombras me las dejo para mis momentos oscuros.

Pintando sobre tela comencé a conectar con mi esencia. Esas horas en soledad y silencio pintando pescaditos empezaron a sacar hacia fuera a esa niña que estaba escondida dentro de mi y que disfrutaba haciendo cosas bonitas, sin preocupaciones, viviendo el momento. La niña era una niña de cuidado, porque cada vez se fue haciendo más y más fuerte, y me hizo colgar el traje de ejecutiva y ponerme la cámara al cuello y empezar a redescubrir el mundo a través de mi objetivo. Ahí fue donde comenzó lo que yo llamo la vida revelada, una etapa en la que he comenzado a ver las cosas con más claridad, con más consciencia. El tener una hija pequeña, también ayudó. No sentía que le estaba ofreciendo mi mejor versión y por eso comenzó mi búsqueda, para poder ser coherente conmigo misma.

Son muchas las cosas que quiero contarles, así que tengo que ir poco a poco poniendo el foco sobre aquellas cosas que he aprendido y que pueden serles de ayuda.

Gracias por haber llegado hasta aquí. Me encantaría que siguieras acompañándome en este viaje. Si te ha gusta este post, regálame un “me gusta” y si deseas seguir recibiendo mis publicaciones, subscríbete a mi lista y así no te perderás ninguna de mis novedades. ¡Prometo traer siempre un poco de inspiración y luz a tu buzón!

Y recuerda, ¡la vida es un viaje!, así que disfruta de cada día.

Viajar sin moverse del sillón (Toma 1)

Elvira Lindo, escritora

Sí, no hay nada en el mundo que me guste más que un viaje. No me dan envidia los coches nuevos de la gente, las casas (bueno, esas un poco más), la ropa de marca…, pero muero de envidia cuando alguien me cuenta el viaje que tiene previsto hacer o me enseñan las fotos de sus últimas vacaciones.

De los viajes me gusta todo, salvo hacer las maletas. Siempre me resulta muy estresante preparar el equipaje y tener que pensar en todos los modelitos que tengo que llevar, revisar el equipo fotográfico, la documentación, el libro que estoy leyendo, una libretita para escribir, el neceser… (aún no he conseguido viajar con lo mínimo por mucho Método Marie Kondo que aplique). Hasta que no me siento en la butaca del avión no me relajo y empiezo a disfrutar.

El destino es lo de menos. A mi lo que me gusta es salir de mi rutina. Me encanta conocer un lugar distinto, gente diferente, probar sabores nuevos, escuchar otro idioma o acento y, todo ello, para vivirlo intensamente y volver con las pilas recargadas a mi feliz rutina. ¡Porque una de las cosas que más me gusta del viaje es volver a casa!

Como viajo menos de lo que me gustaría, tengo que tirar de recursos para mantenerme viva. Mis favoritos son:

  • los libros de viaje
  • películas y documentales de destinos a los que quiero ir
  • guías de viajes.
  • podcasts.

Una de las situaciones que me crea más frustración es observar el mapamundi que tengo colgado en el cuarto de mi hija, en el que he marcado con chinchetas los lugares a los que he viajado, y comprobar que me queda tanto mundo por conocer.

Últimamente estoy un pelín obsesionada con Japón. El Universo me pone “señales” por todos lados: carteles en el metro, anuncios en el periódico, películas, la sección de sushi del supermercado, las ofertas de las compañías aéreas que llegan a mi correo, el disfraz de chica Kawaii de mi hija… ¡Todo me lleva a Japón!! (Pues nada, que tendré que hacerle caso al Universo, ¿no?)

A falta de un billete a cualquier parte (por ejemplo, ¡Japón!), me consuelo viajando a través de las páginas de un buen libro. Recuerdo haberme leído hace muchos años Viaje a la luz del Cham, de Rosa Regás, en el que narraba un viaje por Damasco y Palmira, en Siria. Un libro precioso que ahora atesora toda la belleza perdida de esas ciudades destruidas por la guerra.

Antes de ir a Nueva York, en la primavera de 2014 (en ese momento el Universo también me decía a gritos que tenía que ir a conocer la ciudad de los rascacielos), me leí el libro Lugares que no quiero compartir con nadie, de Elvira Lindo. Después de leerlo me paseaba por las calles de Manhattan diciendo: ¡ah, este es el sitio que decía Elvira!, como si ella fuera una vieja amiga que había compartido conmigo sus “tips“. Tuve sus recomendaciones presentes en todo el viaje, y finalmente tuve el placer de conocerla en persona y fotografiarla . Pasados unos años me leí Ventanas de Nueva York, de Antonio Muñoz Molina, su marido. El libro me encantó y me llevó a recorrer y disfrutar de nuevo (esta vez, virtualmente) esa increíble ciudad que engancha y a la que deseo volver desde que despegó mi avión.

Los documentales de viajes y las películas son también un recurso maravilloso para viajar gratis y sin jetlag. Veo poco la tele, pero ¿adivinen cuál es mi canal favorito para una tarde de esas en las que estás un poco “chof“? Canal Viajar, por supuesto. Me da mucha envidia ver a esas gentes recorriendo el mundo para contarlo. Pero si hay un vehículo maravilloso para viajar ese es el cine y las series de ficción. ¿Quién no ha paseado ya por Manhattan de la mano de Woody Allen o de series como Sexo en Nueva York?

Las guías de viaje forman parte de mi vida. No hay nada que me haga más ilusión cuando planifico un viaje que ese momento en el que me compro mi guía de Lonely Planet y comienzo a estudiarla y a marcar los lugares que quiero conocer. Es ahí cuando se inicia mi viaje. Cuando comienzo a visualizarme en el destino. (¡voy a tener que ir comprando la de Japón para que se haga realidad!). He de confesar que a veces me paso con la lectura previa. Recuerdo mi primer viaje a París, el viaje de paso de ecuador de la carrera, en el que me la estudié tan a fondo que iba por la calle anunciando lo que nos íbamos a encontrar, como si ya hubiera estado allí mil veces.

Pero sigamos con mis fuentes de inspiración. Una de mis formas favoritas para viajar virtualmente es escuchando el programa Nómadas de RNE. Con ellos me he recorrido el mundo. A través de la web de RTVE se puede acceder a los podcast del programa y seleccionar entre cientos de destinos. Sin lugar a dudas, ¡se los recomiendo!

Hay tantos recursos para descubrir el mundo sin moverse del sillón: revistas, instagram, los blog de viajes, la música, la comida… que se merecen una “toma 2”. Pero para mí, sin duda, la mejor manera de conocer el mundo es viajando al lugar, disfrutando, viviendo, hablando con la gente, sintiendo el destino. Yo, a pesar del jetlag, del estrés de las maletas, de los controles de los aeropuertos, de las estrechez de los asientos… lo prefiero y sigo soñando con mi próximo viaje.Y

Y a ti, ¿qué te gusta más: viajar o que te lo cuenten?¿Cuáles son los recursos que utilizas para “viajar sin moverte del sillón“?Gracias por compartirlos para que sigamos aprendiendo.

Y recuerda, la vida es un viaje, ¡disfrutémosla cada día!

Sueños

Hace unos días pude ver un inspirador vídeo de la siempre inspiradora Marie Forleo en la que entrevistaba a Tererai Trent una mujer nacida en una pequeña aldea de Zimbawe que un día se atrevió a soñar…

Les recomiendo que se preparen un té calentito o una limonada fresquita (lo que les apetezca), y que dediquen los 40 minutos que dura este video a atender a su historia. (Está en inglés, pero bien vale la pena el esfuerzo).

Los sueños no son gratis. Uno no se levanta por la mañana y su sueño se ha hecho realidad. Al contrario, los sueños cuestan. El precio que hay que pagar por perseguirlos son sacrificios, renuncias, enfrentarse al entorno, abandonar la zona de confort, realizar cambios, dejar ir algunas personas… pero si estás comprometido con tu sueño, valdrá la pena el esfuerzo.

Los soñadores han de ser perseverantes, pacientes. Han de saber que soñar no es para débiles ni para impacientes. Pasaron 20 años desde que Tererai Trent tuvo su sueño, estudiar un doctorado en Estados Unidos, hasta que por fin lo logro. Veinte años de grandes dificultades y sacrificios para lograr cambiar su destino, el de sus hijas y las siguientes generaciones de mujeres de su familia. Pero también el de muchas otras mujeres, que como ella, han nacido en lugares del mundo en donde su futuro está escrito desde que nacen y no se les permite ni siquiera soñar. Su ejemplo da alas a las mujeres de todo para que luchemos por nuestros sueño.

Para más inspiración:

La mujer despierta (Tererai Trent, 2018)

Charla Ted Talk de Tererai Trent

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De profesión, CEO

De cuando Heidi decidió dejar de dar vueltas por el prado y se calzó las botas de montaña para ascender a la cumbre.

Este año he ascendido, sí, sí… he pasado de fotógrafa autónoma a directora general de mi propia empresa. Y lo he hecho sin pisar ninguna cabeza, sin tener que venderme al diablo…, nada, de nada. Me he ascendido por méritos propios y porque básicamente he decidido que ya era el momento adecuado.

Me he dicho: ya está bien. Ya está bien de pasar el año trabajando sin parar para pagar facturas. Ya está bien de no tener las riendas de mi trabajo, dejándome llevar por lo que iba saliendo. Ya está bien de no valorar adecuadamente mi trabajo. Y es así, desde ese lugar, desde el que he decidido ascenderme a CEO de La Casa de la Playa “Corporation”.

Desde que nació mi marca supe que no tenía porqué que ser algo pequeño, que sería lo que yo quisiera que fuera. Lo que siempre tuve claro es que tenía que ser un lugar de disfrute, de desarrollo, de realización, de creatividad…, y así ha ido adaptándose a mi crecimiento y evolución personal y profesional a lo largo de estos años.

Yo no entiendo mi trabajo sin disfrute. Cuándo hago las cosas sin pasión no me salen igual de bien, me pongo mustia y empiezo a coger un color grisáceo…. ¡quita, quita!!. Pero la pasión ha demostrado ser un potente alimento para mi espíritu, pero no para mi cuenta corriente…

Por eso he decidido  empezar a trabajar con mentalidad CEO, como dice Laura Ribas, uno de mis descubrimientos de este año en You Tube, que habla clarito y sin paños calientes y me resulta muy estimulante para seguir creciendo como emprendedora. Estaba en la ducha mientras escuchaba su vídeo Mentalidad CEO (es que aprovecho cada minuto del día para meter información en mi disco duro) y empecé a verlo todo claro, traslúcido. Y como yo soy de acción, me puse las pilas rápido en cuanto salí de la ducha. Empecé a pensar en mis objetivos anuales, en lo que quería conseguir este año, en cuánto quería ganar y en ver qué acciones podía llevar a cabo para llegar a ese objetivo. La verdad es que de momento no tengo paciencia para hacer un plan de acción detallado que me lleve día y medio de trabajo, pero con las ideas esbozadas me puse en marcha y empecé a tomar acción, a moverme hacia mis objetivos y en ello estoy.

Siento que se está produciendo un gran cambio dentro de mí. Al estar enfocada, teniendo una visión de adonde quiero llegar, me siento mucho más segura cuando hablo con mis posibles clientes (o como dice ella, leads), presento mis propuestas (mucho más elaboradas) y les hablo acerca del valor que les puedo aportar. Se ve que el puesto me impone respeto, porque me lo estoy tomando muy en serio.

En los últimos tiempos también he estado implementando cambios en mi branding, ya que la imagen de marca, con la que nació mi primera etapa como fotógrafa, ya no se correspondía con quien soy yo en este momento a nivel vital y profesional.

La evolución de mi web ha sido un buen ejemplo reflejo de  esta evolución. Comencé en 2011 con un blog, de Blogspot, en el que mostraba mi hobby, mis creaciones pintadas sobre tela. Este blog se me quedó pequeño cuando en 2014 inicié formalmente mi vida libertina y la fotografía fue ganando terreno. Así que creé (todo en plan autodidacta, con una plantilla de spa de Wix) mi primera web en la que compatibilizaba mis dos vertientes, como creadora de cosas bonitas pintadas a mano y fotógrafa. En esos comienzos, mi fotografía estaba muy enfocada hacia los niños, la familia y los retratos de mujeres, así que todo encajaba bastante bien. El problema vino después, cuando mi trabajo fotográfico se empezó a ampliar hacia otros ámbitos y yo ya no tenía tiempo para pintar a mano. Así que tuve que tomar una decisión drástica  y eliminar esa parte de mi web y de mi vida (con gran dolor de corazón) para darle total protagonismo a la fotografía. Después fueron llegando otros proyectos (hoteles con encanto, viajes, discapacidad, retratos corporativos…) y ya sentí que esa web no estaba reflejando bien mi cambio de rumbo.

El año pasado decidí dar el salto, cambiar de proveedor web (me pasé a Smugmug, que me permite también almacenar mis fotos) y diseñar una página nueva desde el inicio. Cambié los colores de fondo, la estructura, el contenido… para mostrar una imagen más profesional y que aportase más claridad acerca de los trabajos que realizo en la actualidad. También actualicé mis tarjetas de visita, diciéndole adiós a el verde mint, que tanto tiempo me acompañó, para darle la bienvenida al blanco.

La última novedad ha sido la creación de este blog (en WordPress), que era la pata que me faltaba para complementar mi web y para seguir trabajando mi marca personal.

Pero bueno, volvamos a la mentalidad CEO. Aún me quedan muchas cosas que ir logrando para pensar como una directora general, como ponerme un sueldo fijo (que espero implementar en breve) o trabajar más a fondo la sistematización de los procesos.  Pero ya estoy tratando de ser mucho más consciente acerca de los gastos e ingresos y de la rentabilidad de cada trabajo que realizo. Y también de que tengo que hacer (si o si) que mi empresa (han visto, ¡he dicho empresa!) sea viable sin perder mi esencia: la pasión.

Se trata de un reto importante para el que necesito realizar muchos cambios en mi sistema de valores para lograrlo. El tiempo dirá si lo consigo. A final de año veremos que hacemos con esta directora general: ¡o la despedimos o le damos un bonus!

En enero de 2020 continuará esta historia…

Y tu, ¿diriges tu negocio como un CEO o tienes mentalidad de empleado?

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Cambios

Si hay algo que he aprendido en estos años es que soy muy buena adaptándome a los cambios y esto la verdad es que es algo que facilita mucho la vida.

Tomar decisiones importantes me lleva mucho tiempo, como cuando decidí cambiar de vida y dejar mi trabajo. Fueron tres años de proceso interno (como les digo, soy lenta de combustión), pero en cuanto lo veo todo claro me pongo las pilas y voy como una locomotora hacia mi objetivo. Así que aunque pueda parecer que actúo de manera impulsiva en ese momento, llevo muuuucho tiempo dándole vueltas en mi cabeza a lo que me traiga entre manos.

Por ejemplo, pasaron siete años  hasta que me di cuenta de que la distribución de mi salón no era la adecuada (como les digo, me lleva un buen rato tomar decisiones). En el momento que veo la luz sobre algo, se acaba mi proceso de rumiado interno y necesito ejecutar cuanto antes, ¡ya!, ¡ahora mismo!. Esa misma tarde fui a Ikea, compré los muebles y asunto zanjado.

Cuando dejé mi trabajo, ese en el que estaba tan calentita, fue un poco así también. A finales de 2009 tuve el primer click en mi cabeza, la primera señal de alarma, que me dijo: “Patricia, así no te puedes sentir por culpa de un trabajo”. Afortunadamente lo oí, fui consciente, mi mente se activó y se puso a barruntar.

La vida me puso por medio a Anne Baurain, la coach que me ayudó a empezar a ver con claridad lo que quería (vivir de mi creatividad) y, sobre todo, a comenzar a tomar acción para dirigirme hacia mis objetivos. Mi mente, por aquellos momentos menos entrenada a los cambios, estuvo luchando contra el miedo a dejar la zona de confort, las circunstancias y todo lo que se le puso por medio hasta que un día dijo:  “ya está, hoy es el día, ya estás preparada. Ponte el paracaídas y lánzate”. Y allá que me fui.

Pasaron tres años desde el “click” hasta que tomé la decisión más importante de mi vida, pero a los dos días de empezar mi nueva etapa ya me sentía totalmente adaptada en mi nuevo rol de fotógrafa, a mi vida libertina. Mi clave ha sido entender que la vida son etapas y, normalmente, cuando salgo de una etapa cierro bien la puerta (¡esto es muy importante!) para no dejar hilos sueltos y no volver atrás. Dejar las cosas en orden cuando acabas una relación, una etapa laboral, o lo que sea, te da mucha tranquilidad. No es que sea una desapegada, que no lo soy, simplemente me encantan lo retos que implica el cambio, así que me ilusiona mucho más lo que tengo por delante que lo que dejo atrás. A las personas importantes que voy conociendo en las diferentes etapas de mi vida siempre me las llevo conmigo, pero lo demás (el cargo, el sueldo, el despacho, …) los dejo allí, colgado en el perchero.

También me pasó con mi estudio. Lo soñé hasta tenerlo, lo tuve, lo disfruté, fui feliz en el él, hasta el día en que decidí que me hacía más feliz estar más ligera, sin cargas y con menos obligaciones.  Ese día cerré las puertas y me volví a instalar en mi casa. Y aquí estoy, feliz, disfrutando del abrazo de mi hija cuando llega del cole y ella disfrutando de que estoy más presente, hasta que llegue el siguiente cambio…

Y tú, ¿cómo vives los cambios en tu vida?. ¿Te resistes a ellos o te dejas llevar?

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Nota: Les dejo con este post que escribí justo cuando iniciaba mi nueva etapa laboral, en Febrero de 2013. Lo titulé “Tiempo de creer en mi” y resume muy bien cómo me sentía en ese instante tan decisivo de mi vida.

“Durante dos años estuve preparándome para este momento. Tomar una decisión difícil que pensaba que no iba a poder asumir y que cambiará muchas cosas en mi vida.El pasado 31 de enero comenzó mi nueva vida. Abandoné la zona de confort y salté al vacío. Dejé la comodidad de un trabajo estable a cambio de sentirme viva. Aposté por mí. Decidí que tengo mucho que demostrarme a mí mi misma, que tengo una parte creativa que desarrollar y que, sobre todo, quiero disfrutar con todo lo que hago y con mi familia y amigos.Pero llegar hasta aquí no ha sido fácil. He tenido que darme cuenta que algo no funcionaba dentro de mí. He tenido que hacerme muchas preguntas sobre lo que fallaba y acerca de lo que realmente deseaba. He tenido que asumir mis respuestas. Procesarlas. Madurarlas. Vencer mis miedos. Y, finalmente, encontrar el momento adecuado.Ha sido un proceso muy enriquecedor, que me ha ayudado a retomar las riendas de mi vida, desarrollar mis capacidades y prepararme para disfrutar a tope de esta nueva etapa, sin miedos, sin ponerme límites, dejándome llevar.Ayer escuché en la radio acerca de la sincronicidad. Una psicóloga hablaba de que son casualidades que tienen impacto en nuestra vida. Carl Gustav Jung lo definía como «la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera causal». A mí me ocurren “sincronicidades” de estas muy a menudo. Es como magia, pero de la buena! A finales de 2010 recibí un email de una persona que había estado trabajando en un productora con la que tenía contacto. Se despedía para iniciar una nueva etapa profesional. Meses más tarde recibí otro email de ella. Se trataba de un email de presentación de su nueva carrera profesional como coach enfocado a mujeres emprendedoras y creativas. Al leerlo sentí que lo que ella ofrecía encajaba perfectamente con lo que yo comenzaba a sentir que andaba buscando y di el paso. Vencí mis primeros miedos. Trabajé con ella durante seis meses. Meses en los que me sorprendí a mí misma al descubrir cómo me veían los demás, con qué es lo que realmente deseaba hacer y al verme capaz de superar muchos de los miedos que me bloqueaban. Y me puse en acción, comenzando a dar todos esos pequeños pasos que hay que dar hasta llegar a tu objetivo. Pasito a paso han pasado dos años en los que han surgido nuevos obstáculos que he tenido que superar pero que finalmente me han llevado hasta la meta.Y, de repente, una mañana despiertas y sientes que ya estás preparada. Que no hay miedo. Que tienes plena confianza en ti y en tus capacidades. Y das el paso.Y aquí estoy, feliz, en mi nueva vida. Disfrutando del momento. Con confianza en que voy a encontrar mi nuevo camino. Permitiéndome a mí misma reinventarme. Apostando por mí, como profesional, como persona, como madre, como esposa, como hija, como hermana, como amiga… Reencontrándome con la persona que soy y que estuvo oculta durante un tiempo. Ahora es el tiempo de creer en mí. ¿Me acompañas en mi aventura?”

Buscando foco

Cuando tienes tantos intereses como yo, cuesta saber hacia dónde hay que ir
en cada momento, dónde hay que poner las energías para llegar hacia aquel lugar a donde te diriges: tu objetivo. El día a día te va distrayendo del objetivo constantemente. Uno comienza pensando en que va a hacer ciertas cosas en un día y luego te sientas en el ordenador y te llega un correo que te pide algo urgente, recibes una notificación de Facebook y los 5 segundos que le ibas a dedicar se convierten en 10 minutos, una cliente te pide que le mandes algo, o te pones a probar el WordPress y terminas montando un blog, ¡como me ha pasado hoy a mi!…, así que cuando vas a darte cuenta se te ha ido la mañana y no has hecho lo que tenías que hacer.

A mi me pasa constantemente, por eso el tema de la organización y la
productividad me interesa muchísimo. El año pasado descubrí en Spotify el blog de Stephania Dalle Pezze y me resultó tremendamente útil para mejorar mi organización. Hay un material interesantísimo, ya que entrevista a muchas mujeres empresarias y emprendedoras que cuentan su experiencia personal y profesional y me sentí muy identificada en muchas cosas. Porque este trabajo de autónomo lo que tiene es que es muy solitario y a veces echas en falta compartir con otras personas que estén viviendo lo mismo que tú.

Como paso muchas horas delante del ordenador editando fotos, me he aficionado a escuchar podcasts. Uno de mis favoritos es el de Libros para
emprendedores. 
Luis Ramos se dedica a hacer estupendos resúmenes de
los libros más importantes del mundo del emprendimiento y también entrevista a emprendedores. Siempre saco buenas ideas después de escuchar uno de sus resúmenes.

Con las ideas de unos y otros, he ido implementando cambios en mi día a día que me hacen estar más centrada (¡aunque es una lucha diaria!). También me he sumado al Bullet Journal, un sistema de agenda que te vas configurando a tu medida y que te ayuda a priorizar e ir logrando objetivos. De momento llevo dos meses y estoy muy motivada con este sistema.

Pero bueno, volvamos al foco (¡que me desenfoco muy rápido!). El año pasado, después de años trabajando en diferentes ámbitos: retrato, familias, viajes, algunos trabajos para empresas, pequeños hoteles… decidí poner el foco en los pequeños hoteles. Sin duda son mi cliente ideal, ya que son establecimientos en los que se tiene una relación muy cercana con el cliente, hay cuidado por los detalles, los suelen gestionar gente con sensibilidad y además es un trabajo que me permite viajar, por lo tanto son mi sueño hecho realidad.

Este año he comenzado totalmente enfocada hacia este objetivo, tratando de dirigir cada día acciones que me dirijan hacia él: desde contactar nuevos clientes, tener citas con ellos, hacer seguimiento a las propuestas, crear un instagram en el que muestro el trabajo que hago en este sector, hacer fotos, formarme en las necesidades que tienen…

Lo importante es no aturullarse con una lista interminable de tareas, sino centrarse cada día en 3 que nos hagan avanzar. Así, pasito a pasito se logran los resultados que nos proponemos.

También para mí ha sido importante dividir los días en distintas tareas. Por ejemplo, los lunes los dedico a preparar propuestas, los martes y viernes a editar, los miércoles y jueves a sacar fotos y editar y los sábados por la mañana a preparar mi estrategia de instagram y a escribir. Así, trabajando por bloques consigo estar mucho más enfocada y centrada en lo que hago, que si estoy saltando de una cosa a otra constantemente.

Y, para terminar, algo muy importante: quitar las notificaciones del móvil. Antes andaba constantemente distraída por las notificaciones de las diferentes aplicaciones y mensajes. Ahora soy yo la que decido cuando lo miro (aún demasiadas veces al día).

Y tu, ¿cómo llevas el foco? ¿Tienes claros tus objetivos? ¿Cómo haces para estar más centrado?

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